jueves, 1 de agosto de 2013

Nada 8

Viajar en colectivo es como una lucha constante. Me subo al 135 desde acoyte y rivadavia. No híper lleno, pero tampoco había lugar. Voy para atrás y me agarro de esos barrotes frente a un asiento con una señora. Estaba a punto de bajarse, me dí cuenta porque cada vez que estábamos pasando por una parada se levantaba para ver si era la correcta. 
Yo, feliz de la vida, porque en un ratito me sentaba, noto que una mujer, de unos 33 años, se me para al lado (entre el escalón del colectivo y yo) y agarra EL MISMO BARROTE DEL CUAL YO ESTABA AGARRADA, PASANDO SU PRECIOSO BRAZO DELANTE DE MÍ. Cosa de demostrarme que en cuanto la persona sentada se levantara, ella iba a sentarse, no yo. 
En un momento, esta persona, atina nuevamente a levantarse, y la mina se me pone adelante para sentarse antes que yo. Mi cara de feliz cumpleaños cuando ésta persona se volvió a sentar, ya que no había llegado a su parada.
La mujer, ya desilusionada, me pide permiso, y se va para atrás de todo.
Finalmente, esta persona se levanta de su asiento, y en el preciso momento en que estaba por sentarme aparece una anciana, preciosa anciana, a la cual, como gran persona que soy, le dejo el asiento -.-'
ADIVINEN QUE:MIRO PARA ATRÁS, Y LA MINITA ME ESTABA MIRANDO, SENTADA MUY CÓMODAMENTE Y SONRIENDO :) 

Touché

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